140 MIRA Puerto Cancún
Cancún, 2016, 7,055 m2

El proyecto explora la relación y simbiosis que existe entre la marina y el uso residencial que la enmarca. Consiste en un juego de tres edificios que flanquean la marina de Puerto Cancún; Al Sur el gran centro comercial, con sus restaurantes y tiendas de lujo al Oeste lotes residenciales y al Este los tres edificios residenciales que completan el frente construido de la marina.

Se trata de un edificio escultórico que sirve de remate y enmarca la marina. Una estructura modular y precisa, permite el desarrollo de distintos tipos de departamentos que se van acomodando dentro de la estructura como un “Tetris” Este acomodo genera una gran flexibilidad comercial ya que permite modificar la mezcla de los diferentes tipos de departamentos sin afectar la estructura general del edificio o sus fachadas.

El lenguaje arquitectónico otorga un ritmo carenciado por los tres edificios que componen el proyecto. Entre ellos, una apertura permite las vistas panorámicas y el paso de la brisa del mar. Todas las unidades cuentan con vistas a la marina y amplias terrazas frontales que lo diferencian de la tipología típica de los departamentos de formato vertical.

Hemos de comenzar por entender cuál es la pregunta correcta para poder dar una respuesta útil. El edificio debía responder y aclarar algunas incógnitas: ¿Cuál es la relación entre la Marina y la vivienda que la bordea? ¿Cuál es el balance correcto entre lo urbano y lo playero? ¿Cuál es la relación entre el los edificios y el conjunto del que son parte? y sobre todo ¿Qué hace a este producto diferente y superior a su competencia?

Partimos de la premisa de acomodar cincuenta y dos unidades habitacionales en tres edificios que respetaran una altura de cuatro niveles. Esta ecuación arroja tres cuerpos alargados que sirven como remate de la marina, dando una noción de orden estructurado. Buscamos la repetición modular de elementos constructivos que permitieran una gran eficiencia económica, sin sacrificar la calidad estética del conjunto.

A continuación una serie de movimientos escultóricos y funcionales arroja la forma escalonada de los edificios. Esto permite que todos los espacios de todos los departamentos tengan vista y terraza hacia la marina, vigorizando el gran espacio abierto de las calmadas aguas del embarcadero. Hacia la marina todos los espacios cuentan con amplísimas terrazas vegetadas generando una suerte de jardines colgantes con sombras y claros que van cambiando durante el día.

El proyecto se presenta entonces como un elemento de orden dentro del lenguaje ecléctico del conjunto, bajo la premisa de que dentro de un entorno de edificios de distintos tipos y diferentes materiales todos tratando de ser el centro de atención el elemento de contraste es precisamente lo contrario, un edificio ordenado y sobrio que evoca a la serenidad de la vida en la costa y la practicidad de un conjunto urbano.

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