
Creemos que las nuevas instalaciones del Preschool deben analizar la vivencia de sus espacios desde el punto de vista de tres figuras: los niños, el equipo de formación y las familias. A partir de esto, la propuesta se plantea como una estructura clara y ordenada, capaz de promover secuencias de escenarios en los que los espacios puedan ser apropiados de maneras distintas dependiendo del usuario, la actividad y el momento en el que se utilizan. Al enfatizar los espacios públicos como elementos ordenadores del contenido del edificio, es posible leer de manera individual el carácter de cada una de las piezas que lo componen.
Para los niños, la propuesta representa un marco claro y legible, que construye seguridad, pero dentro del cual pueden suceder variaciones que despierten su creatividad e imaginación. Para el equipo de profesores y asistentes, el edificio es lógico y permite una operación sencilla, ordenada y personalizable. Para las familias, resulta fácil reconocer la manera en que los espacios son utilizados, así como la importancia de contar con ambientes diversos para lograr resultados específicos y diferenciados dentro del proceso formativo de sus hijos.
La solicitud presenta un reto importante al combinar, dentro del mismo predio, las instalaciones del Preschool con la extensión de la infraestructura deportiva del campus. La propuesta logra respetar la independencia de ambos programas sin sacrificar las exigencias operativas que cada uno requiere, integrándolos en un mismo lenguaje y objeto arquitectónico capaz de sumar claridad, orden y personalidad al conjunto.
El proyecto entiende, a escala del campus, las complejidades operativas que implica el programa, al mismo tiempo que suma al conjunto un edificio con personalidad propia.
Arquitectura: Bernardo Quinzaños,Armando Birlain (St-AC)
Colaboradores: Annik Keoseyan, Eli Ambris, Andres Burciaga, André Torres, Fernanda Ventura
Cliente: John F. Kennedy School of Queretaro